En la pintura que nos ocupa ha sofisticado este proceder al situar en el plano medio una serie de edificios silueteados con destellos dorados realizados a punta de pincel. En este sentido, no se debe olvidar el rol de policromador de Melgar, que fue el encargado de dorar y estofar el retablo mayor de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, realizado por Damián Forment. En conjunción con esa tarea se debe entender el cuidado puesto en la representación del ornato de algunos ropajes de los personajes de este Descendimiento, lo observamos, por ejemplo, en las dos telas de calidad exquisita con las que se sujeta el cuerpo de Cristo, pero también en la cenefa dorada que adorna la túnica verde de José de Arimatea, que es un grutesco con extrañas criaturas híbridas que se enfrentan en torno a un eje. Es de factura similar a los que se pueden encontrar en la policromía del retablo calceatense, en la que Melgar estaba trabajando en la década de 1550, siendo su última obra documentada y en ese mismo marco temporal se debe encuadrar esta tabla…
Óleo sobre tabla
152,5 x 110,4 cm