Cano realizó dos pinturas para retablo de San Francisco de la parroquia de Santiago en Madrid en la década de 1650. La antigua parroquia de Santiago formaba parte junto con otras cinco iglesias del primitivo núcleo cristiano medieval de la Villa. Su importancia se vio intensificada debido a su cercanía al Alcanzar y gracias al particular apoyo que recibió́ por parte de varios monarcas, entre ellos Felipe II de quien se afirmaba que tenía especial devoción por la imagen de la Virgen de la Esperanza que allí́ se veneraba. Precisamente la proximidad a la residencia de los Austrias motivó que a lo largo del siglo XVII se plantearan diversas reformas en la cabecera del templo, tendentes a ampliar una callejuela posterior regularizándola con respecto a las fronteras casas del conde de Lemos. La planificación corrió a cargo de Juan Gómez de Mora quien firmará dos proyectos entre 1642 y 1648…
1657
Óleo sobre tabla de pino
27,5 × 22 cm