En esta obra se entrecruzan las influencias italianas presentes en su pintura. Las dos figuras monumentales están tratadas con gravedad y un fuerte naturalismo, San Zósimo ensimismado está a punto de dar la comunión a la santa arrodillada y emocionada con el rostro lleno de lágrimas. Aparte de la iluminación y la caracterización de los personajes el artista se regodea en detalles analíticos como el cáliz de cobre dorado, los paños y la rama de roble que asoma por la parte superior. El paisaje muy colorista y bucólico retoma los modelos de los Bassano que Orrente utiliza en sus series más comerciales…
Hacia 1616-17
Óleo sobre lienzo
167.8 × 115 cm