Como señala Navarrete en su reciente monografía sobre Murillo, probablemente el nexo entre el artista y Spinola, fue su amigo común el canónigo Justino de Neve, mecenas que transmitió con eficacia su religiosidad y encontró en Murillo el vehículo perfecto para dar visibilidad a sus devociones. Se sabe que el artista pintó su retrato, que figuraba en el inventario de 1687 de Juan Arias de Saavedra, marqués de Moscoso. El arzobispo está retratado dentro del marco habitual simulado el habitual borde decorativo falso pero la obra lleva una inscripción con la fecha de 1684 que se añadió en una fecha posterior, pues es evidente que debió pintarse antes de 1682, año de la muerte de Murillo. Su composición fue copiada por Pedro Núñez de Villavicencio para la estampa publicada en 1681 aunque, probablemente, tomando como modelo el Murillo que perteneció al marqués de Moscoso…
Ca. 1670-1680
Óleo sobre lienzo
90,2 × 65,4 cm