
Nos complace presentar esta exposición por muchos y muy buenos motivos. En primer lugar, porque admiramos el trabajo de Diego de Mora y queremos compartirlo con vosotros. Sus interiores son el testimonio de una realidad pictórica casi olvidada y apenas practicada. Una herencia que él maneja con maestría y modernidad. En segundo lugar, porque nos permite, una vez más, celebrar el dibujo. En sus treinta y cinco años de trayectoria, Caylus ha dedicado no pocas muestras a su difusión y conocimiento: algunas tan significativas como De Fortuny a Saura (1989), El dibujo en España (1992), El papel del dibujo en España (2006) o en la venta del Álbum Alcubierre en 2005, el más importante conjunto histórico de dibujos andaluces recopilado en el siglo XVIII.
También, porque ahora lo hacemos de la mano de Martínez Avezuela, gabinete de dibujo creado en 2020 en el seno de nuestra galería. Pero por encima de todo, porque la ocasión nos brinda una nueva oportunidad de rodearnos de aquellos amantes del arte que, gracias a Diego de Mora, volverán su mirada hacia el arte de otros tiempos para ver el presente.
Enrique Gutiérrez de Calderón · José Antonio de Urbina · Alejandro Martínez
Bárbara Avezuela · Susana de Urbina · Cristina Uribe · Esther Plaza
En las primeras décadas del siglo XIX, las vistas de interiores florecieron como género independiente y conocieron un auténtico renacimiento en la Francia posterior a la Segunda Guerra Mundial gracias a Alexandre Serebriakoff. El joven Diego de Mora conoció a Serebriakoff cuando ya era muy mayor, en su estudio de París, y pronto empezó a pintar sus propios cuadros de interiores con encargos que iban desde el Palacio Real de Madrid a un club de esquí en St Moritz, desde una casa otomana en el Bósforo a una casa georgiana en Green Park, desde una sala de guarnicionería en Extremadura a un cuarto de baño Art Déco en París